Inicios en XC. Copa Caja Rural 2018. Unzué

< ¿QUÉ PINTO YO AQUÍ? > (así en negrita y mayúsculas)

Pregunta que llevo en mi cabeza desde hace poco más de una semana. Es como la sensación de ir a un examen sin estudiar, sabiendo «casi» seguro que vas a suspender. Aunque siempre esperemos un «milagro» divino.

Antes de comenzar a contar la experiencia, decir de que trata este tipo de pruebas ya que son todo lo opuesto a lo que venía realizando hasta ahora. La modalidad se llama XC ( Cross country) o Rally,   consiste  en dar un número de vueltas determinado a un circuito marcado de X kilómetros (normalmente entre 5 y 10). Hasta aquí…. bien… ¿no?.  Peeeroooo…. (siempre hay un pero) hay que añadirle varios factores como; bajadas pedregosas, senderos «single trac», subidas muy cortas y pronunciadas... en fin… una locura máxima que no tiene nada que ver con lo que venía haciendo hasta ahora; tiradas largas, pista, algún sendero, subidas tendidas… y que afianza más y más  mi sensación de estar como un «elefante en una cacharrería».

En Navarra se realizan varias pruebas de este estilo y una de ellas es la Copa Caja Rural.   6 pruebas puntuables que se celebran en distintas localidades, comenzando en Unzué (Navarra).

 

Una vez que ya conocemos un poco más de este tipo de pruebas… vamos al lío.

Es todo tan nuevo para mí, que me siento como la primera vez que fui a Port Aventura… todo me fascina… estoy «flipando» con todo lo que se mueve alrededor.

Una de las cosas buenas es que suelen comenzar sobre las 11:00,  por lo que no hay que pegarse unos madrugones de espanto. Esta sólo es la teoría, ya que a las 9:30 de la mañana yo ya estaba allí con la furgoneta cargada como si me fuese a vivir a otro país. Bicicleta, casco, zapatillas, rodillo, ropa de bici, ropa para cambiarse, comida, botellines… creo sinceramente que con todo lo que llevo podría pasar perfectamente un mes en cualquier sitio del mundo.

Lo primero que hago es ir a recoger el dorsal, el cual hay que guardar a buen recaudo porque es el mismo para todas las pruebas.  Te dan 2, 1 para la bici y otro para colocarlo en la espalda del participante. Todo colocado, me voy a dar una vuelta de reconocimiento al circuito ya que aunque el Domingo pasado  estuve, no logré realizarlo entero (es lo que tiene ser novata y no saber qué dirección debía seguir).

Nada más salir… ¡cuestaca¡”. Parece ser que en este tipo de pruebas lo primero que ponen es una cuesta, imagino que para empezar poniendo a cada cuál en su lugar, je je je (yo el mío ya la voy teniendo claro). Voy avanzando, subiendo más o menos 1 kilómetro, seguido de una pequeña cuesta para volver a subir  una rampa corta pero intensa hasta llegar  a lo más alto del circuito. Una vez allí comienza el descenso más técnico de la carrera de unos 800 metros de sendero «single track» (esto quiere decir que vamos en fila uno detrás de otro). Lo bajo con miedo, pero encima de la bici, cosa que  me alegra porque el Domingo anterior este tramo tuve que hacerlo desmontada de la bici. Cosa que hace disminuir la preocupación y aumentar la confianza. Sigo unos pocos metros para volver a meterme en terreno pedregoso y seguir descendiendo hasta llegar a unos sube y baja rompe piernas que son los que me «avisan» de que una subida larga está al caer. Y… ¡ahí está!… La subida más larga y técnica del circuito de kilómetro y medio, donde hay varios tramos que debido a la dificultad tengo que hacer bajada de la bici. Cosa que no me preocupa porque… si hay que arrastrar la bici… ¡se arrastra!, y para arriba de nuevo. Bajada de nuevo de unos 500 metros y repecho de infarto de estos que se suben con la «inercia»… o eso dicen porque yo no conozco a esa señora y me he tenido que bajar de nuevo de la bici. De nuevo arriba… de nuevo bajada y…. río a la vista  por el que hay que pasar por una pasarela improvisada. Aquí mi pensamiento es: < «Bufff…. espero no caerme…. porque tengo imán para estas cosas»>. Puente improvisado pasado y yo seca (no voy a emocionarme que aún hay que volver a pasarlo 3 veces más). Pequeño sendero de subida para continuar subiendo por hormigón. Llegada al pueblo y un kilómetro alternando senderos con calles del pueblo con un continuo sube y baja bastante divertido. 

Bueno… ya hemos hecho el reconocimiento del circuito… ¿Y ahora qué?.  Si hago caso a mi cabeza me montaría en el coche y me iría a casa, je, je, je …es broma… ahora a comer algo y … seguimos calentando en rodillo (cuando hice La Catalunya Bike Race, flipaba que la gente se pusiera a hacer rodillo antes de la carrera… cuando teníamos que hacer 60 – 70 kilómetros…pensaba; < «vamos a empezar ya cansados»… «ya entraremos en calor sobre la marcha»>, pero claro, cuando salimos y la gente iba a toda leche y mis piernas no seguían… ahí ya entendí todo).

La peculiaridad de estas pruebas es que son muy rápidas por lo que tienes que estar «en carrera» antes de que comience, o lo que mayormente todos conocemos como «calentar». Así que ahí estoy, en mi rodillo dándole sin parar y haciendo pequeñas arrancadas para subir pulsaciones.

A las 10:50 me dirijo a la parrilla de salida para colocarme en el cajón correspondiente… sí, aquí hay cajones y cada categoría se coloca en uno. En primer lugar, se colocan los élite que salen a las 11:00 y 5 minutos más tarde salimos el resto (esto lo hacen para mayor seguridad, aunque luego los élites nos suelen doblar varias veces, pero así es más fluido).  Mi corazón va a mil y eso que no estoy en el rodillo. Intento no hacerle mucho caso a los pensamientos negativos que pasan por mi cabeza y me voy diciendo cosas como; < «Vamos Inés a disfrutar»… «lo vas a hacer muy bien»… «a ver si volvemos con todos los dientes»…SHHHHHH, hemos dicho pensamientos positivos… «A DISFRUTAR» >.

Suena la bocina y comienza la fiesta. Salida muy rápida, vamos sumando metros ascendiendo poco a poco dentro del pelotón hasta llegar al punto más alto. Me coloco detrás de 2 chicas que intuyo van a ir a mi ritmo. Comienza la bajada más complicada… y….. ¡perfecta!. Seguimos bajando para llegar a la subida más técnica y larga. Vamos sumando metros poco a poco hasta llegar arriba y comenzamos a descender. < «Venga Inés…. vas bien…. bajas un poquito más y llega el puente improvisado…>. ¡Puente pasado¡. Aquí ya mis dosis de motivación están por encima del 100% y la sonrisa no me cabe en la cara. Sendero de subida hasta volver a hormigón y aventura por el pueblo donde hay muchísima gente sin parar de animar. Esto es lo mejor de todo, ver cómo te animan, aunque ni siquiera te conozca. ¡Primera vuelta superada!, sólo quedan 2 más.

Voy pasando kilómetros disfrutando como una niña pequeña hasta de la última piedra, sobre el kilómetro 3 ya me van doblando los élites, que me van diciendo; < «Cuidado»… «Cuando puedas te paso por la derecha»…. «Tranquila… cuando puedas…» >, la verdad todos muy agradables y con una paciencia y deportividad infinita. Pero espera…. uno de ellos lo conozco… < «¡Aúpa Fabiiiii!»… «¡Dales caña!»>. La verdad es que lo estoy pasando en grande, disfrutando las bajadas… y hasta de las subidas. Ya veo el arco de meta que me indica que estoy llegando al final de la segunda vuelta; < «vamos Inés que esto está hecho…y estas gozando barbaridad»>. Ahí un señor (juez de carrera) me dice que ya he terminado… y yo; < «me queda una vuelta»… «no, no.… cuando pasas a x minutos de la primera ya no hay que seguir»… «ahammm…. entonces…. ¿Ya está?»…. «¡Sí!»… «¡Vale!».>. La verdad, tampoco me ha venido mal no dar la última vuelta, estaba muy motivada pero mis patitas ya lo estaban empezando a notar, así que…  ni tan mal.

Madre mía que subidón llevo encima. Estoy muy contenta porque, aunque no haya podido realizar las 3 vueltas, me he quedado con unas MUY buenas sensaciones, que teniendo en cuenta cómo estaban mis nervios antes de la carrera era el objetivo principal, bueno… ese y conservar todos mis dientes. Así que yo diría que objetivos más que superados. 

Al terminar  han preparado un avituallamiento con chocolate con churros (típico de Unzué), fruta, bebidas… Como algo, asimilo sensaciones y continúo viendo terminar la prueba ya que los élite aún no han terminado hablo con el resto de compañeros y vuelta a la furgoneta a recoger todo (esto es toque menos me gusta). Cojo el móvil y un sin fin de mensajes deseándome suerte y preguntándome que tal ha ido. Cosa que aún me hace sentir más contenta. Contesto a cada uno de ellos que ha ido genial y que tengo ganas de más…. de mucho más.

Vuelta para casa con un pasajero menos. Veníamos el miedo y yo…  pero él se ha quedado allí (creo que él sí que se ha caído al río).

A veces el miedo te invade haciéndote una y mil veces la misma pregunta;

«¿Qué pinto yo aquí?»

Se valiente… enfréntate a él y contestale;

< «Quizás no pinte nada, pero… yo me llevo los colores por si acaso»>. 

 

Fdo. lalokalabici

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0 Comentarios

  1. JOSE ANTONIO MARTINEZ MARTINEZ dice:

    Animo Inés, con lo bien que lo has echo en la primera carrera y viendo que te ha gustado, seguro que vas progresando en las demás, por ellas nos iremos viendo. Saludos

    1. Muchas Gracias Jose Antonio.

      Seguro que si…. Al liooo¡¡¡

  2. Excelente crónica y muchísimas felicidades por tu primera carrera. Aunque no la hayas terminado no te desanimes, seguramente en próximas pruebas conseguir mejores clasificaciones, ya lo veras como si. Felicidades otra vez!!

    1. Muchas gracias Manolo…a darle duro…jejejee

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