Skoda Gran Fondo San Sebastian

La pereza me invade días antes de la prueba. Aunque después de analizarlo creo que esa no es la palabra exacta. Lo que de verdad me invade es la pena. Esto se termina y mi cuerpo y mi mente lo saben, hasta incluso mi corazón. Creo y defiendo la idea de que las cosas, tanto buenas como malas, tienen que terminar porque sino seria un poco rollo estar siempre igual ¿No?. No le daríamos valor a las cosas buenas ni aprenderíamos de las cosas malas.  Por lo que mi pena y tristeza se llevan de diferente forma,  con una sonrisa… como cuando termina una peli que te ha gustado mucho (a mi me pasa siempre con Forrest Gump… me río, lloro, me da pena, me pongo triste… pero cuando termina es como: «jo, qué peli tan guay»)

Bueno después de esta reflexión en voz alta… vamos al lío.

 

La Skoda Gran Fondo San Sebastian tiene el mismo formato que sus hermanas mayores (Polar Gran Fondo la Mussara, La Indurain, Skoda Gran Fondo Priorat) con 2 recorridos donde elegir.

Gran Fondo. 180 kilómetros con 2860 metros de desnivel positivo.

Medio Fondo. 126 kilómetros con 2460 metros de desnivel positivo.

 

Para l@s que no entendéis mucho de desniveles (tranquilos….  yo he empezado a entender este año)  quiere decir que, la diferencia entre una y otra son 400 metros en 60 kilómetros, es decir, que los puertos te los «tragas» hagas la corta o la larga (no hay escapatoria). Os diría que he elegido la larga pero… NO, lo siento, una semana después de la Catalunya Bike Race creo que siendo realistas y tal y como lo pasé en La Mussara... mi elección es… recorrido corto (Medio Fondo). A pesar de sufrir el «cachondeíto» de mis compis Polar Riders (aunque luego hubo algun@ que hizo lo mismo que yo), no cambio de idea. Me apetece disfrutar de la última prueba de este año con la campaña Sufre – Disfruta – Vive. 

Sábado 7 de Octubre. Día previo a la prueba.

Me levanto temprano para intentar llegar a San Sebastian a las 11:00 de la mañana. He quedado con mi prima Idoia para hacer un poco de turismo y comer algo antes de estar a las 16:00 en la feria con el resto de compañeros. Llego al hotel sobre las 10:30, hago el check in, dejo la bicicleta, llamo a mi prima y  nos marchamos dando un paseo hasta el Peine de los Vientos. Un par de fotos (bueno, en realidad fueron más) y nos vamos al centro. No da para mucho más que comer algo rápido y un café en una terraza al sol (si…lo sé… suena raro San  Sebastian y sol en la misma frase. Pero hoy hemos tenido esa suerte).

Nuestra intención es ser puntuales pero… como que no. Hemos calculado mal el horario del bus urbano que nos lleva de vuelta al hotel y para rematar al coger el coche para ir al Estadio Anoeta, aparecemos en Lasarte. Eso si, nos hemos reído un rato, porque claro mi prima sabía ir sólo por un lado, lo que no me dijo es que teníamos que recorrer antes los alrededores de San Sebastian. Tras 45 minutos de retraso, aparecemos en la feria y veo que el resto de compis ya tiene dorsales, ya han grabado, etc, etc. Cojo mi dorsal, grabamos un par de tomas y nos dirigimos al hotel para seguir con las grabaciones.

 

Al ser la última vez que vamos a estar todos juntos, tenemos que hacer varias tomas  en varios lugares diferentes y varios cambios de ropa  (parecemos artistas, jajajaj). Entrevista en el hotel…. rodar vestidos de Polar Rider por la playa….. volver a la playa con ropa de calle… Todo esto para que luego la «magia» de Octagon (Xavi, Pablo, Pau, Jose…) creen unos vídeos TAN bonitos como de los que hemos disfrutado durante este año. Al final se nos echa el tiempo encima y tenemos que correr para no llegar muy tarde a la cena que ha organizado Polar como despedida  ya que hoy es el último día que vamos a estar todos.

Se nota la conexión que hemos tenido desde el primer día, no faltan las risas, comentarios, gracias, chistes… y ahí estamos  sentados alrededor de una mesa como si fuésemos una gran familia. Y lo somos…somos la familia #PolarRider. Después de las despedidas formales y de la noche tan fantástica, nos dirigimos al hotel para descansar (no nos olvidemos que hemos venido a pedalear). Mañana la salida es muy temprano y tenemos que estar al 100% para darlo todo.

 

Domingo 8 de Octubre. Día de la Prueba.

Amanecemos a las 6:30  (esto es lo que peor he llevado, me costaba muchísimo despertarme a estas horas),  a pesar de que yo salgo 30 minutos más tarde que mis compañeros,  nos vamos del hotel todos  juntitos. Nacho y yo vamos en el mismo coche y al llegar vemos un absoluto caos. Aún no ha amanecido y los coches entran y salen por todos los lados sin orden, ni sentido común.  Arriesgamos y damos un giro a la izquierda… < Ups¡… parece que no hay salida tío>…. < que síííí…tu tira «pa-lante»>…. < tío, esto no tiene buena pinta>. Y ahí estamos completamente rodeados de coches y sin ver una salida clara. <Nacho…si movemos esa valla y le decimos a ese señor que mueva un poco el coche…cabemos>. Y sin dudarlo ni un segundo baja del coche, habla con el señor y mueve la valla (Nacho es de esas personas con las que conectas porque tienen la misma locura que tu). Después de las risas por la situación, empezamos a preparar todo para ir al punto de encuentro  junto con el resto de compañeros. Toca grabar últimas tomas y a colocarse en la parrilla de salida. A mí esta vez me toca esperar detrás de la barrera hasta que sea la salida de Medio Fondo.

Comienza la cuenta atrás  para que de salida la primera edición Gran Fondo San Sebastian (somos unos privilegiados de poder participar). Ahí que salen Alba, Jose, Alex, Nacho e Iñaki. Yo desde el otro lado me sale un < ¡Aúpa Kompañer@s!> que tanto me ha acompañado este año y que lo digo con el mismo cariño que me lo dicen a mí, para intentar trasmitir todo lo que yo siento cuando lo leo o lo escucho.

Es mi turno, sólo me quedan 25 minutos de nervios.  Menos mal que están Fran, Esther, Xavi y Pablo para hacerme la espera más amena y poder darles la cazadora para que la guarden y no morir congelada (no lo he mencionado pero hace bastante frío… o como dirían aquí… «hace fresko»). A pesar de estar acompañada, la mente se me va a otro sitio. No paro de analizar la mezcla de sentimientos que vuelvo a tener prueba tras prueba. Pero hay uno de ellos que es nuevo… tristeza. Es la última prueba de este año… última vez que vamos a estar todos juntos… vamos… que esto termina y es una de esas cosas que no quieres que ocurra.  No es una tristeza de lloros, malestar, falta de apetito o mil estereotipos que asociamos a tristeza, sino que es una tristeza de esas que te hacen sonreír, de esas de fin de peli bonita.

La voz del speaker me hace salir de este «bucle melancólico» en el que estoy metida. Chaqueta fuera, pie al pedal y… ¡al lío!. Salgo con la intención de disfrutar lo máximo de esta prueba, es la última y  no está permitido sufrir (hoy el lema de la campaña se convierte en Disfruta – Vive, en lugar de Sufre – Disfruta – Vive). 

Primeros kilómetros bastante llevaderos, lo único que me está pasando  factura es el frío, no hay manera de entrar en calor.  Pillo una  «grupeta» donde puedo ir a  ritmo cómodo y así puedo guardar para los puertos. Después de 10 kilómetros «medio llanos» comienzo a ascender el puerto más alto de la prueba. Son casi 33 kilómetros de subida donde sobre el kilómetro 23 hace un pequeño pico (Cruce de Arano) con su descenso correspondiente permitiéndonos un pequeño descanso antes de volver a ascender hasta el kilómetro 43 (Basakabi). Aquí se encuentra el primer avituallamiento  donde Xavi y Pablo están esperando para grabar  las primeras  sensaciones  de carrera. Les cuento un poco cómo me encuentro, como algo, relleno bidones y continuo la marcha. Ahora me espera un descenso largo para poder disfrutar. <Un momento… ahí a lo lejos veo un «bolo» de gente con la misma «tipología» que mis amigas….>, < Y ese parece el coche de Teresa…>. A medida que voy acercándome me doy cuenta que sí…  ¡son ellas!. Ahí están todas con una pancarta bien grande deseándome suerte. Hago mención de parar y todas… < ¡ No paresssss¡….. tira «pa lante»>. ¿Cómo no voy a parar?. Voy directa a ellas y nos damos un abrazo de los nuestros. De esos que nos damos cuando estamos juntas haciendo el idiota y que tanta risas nos provocan.

Me subo en la bici con un estado de motivación máximo y continúo el recorrido. A medida que voy dando pedales pienso en lo afortunada que soy por tener unas amigas como ellas. No les gusta el deporte y aquí están con su pancarta y dándome ánimos como las que más. Y ahí estoy con una sonrisa de oreja a oreja, pero como dice mi padre; «poco dura la alegría en casa del pobre«. ¡Puertaco a la vista!. 7 kilómetros muy duros hasta coronar Alkiza, menos mal que había premio arriba. Avituallamiento y… baño para chicas (el premio era esto). Una vez he terminado y me he vestido de arriba a bajo, toca pedalear de nuevo. Miro el perfil, veo que estoy en el kilómetro 78, por lo que haciendo cuentas  queda un último puerto y un «medio llano» de 20 kilómetros hasta llegar a meta. Aunque… a 3 kilómetros del final marca un pequeño repecho. Estos son de los que «lapidan» al que va «jodido» … pero ahora no es tiempo de pensar en él, primero llegar  y luego ya veremos lo que ocurre.

Los kilómetros avanzan  casi a la par que mi cansancio…<buffff qué ganas tengo de terminar>. Puerto de Andazarrate superado. <Vamos que ya no queda nada>… <Esto está hecho>, voy diciéndome estas cosas a mi misma para creérmelo, pero en el fondo estoy que no puedo más. Me da por mirar hacia atrás y veo un coche que pone: «Inicio de Carrera». <¡ Coño!… estos son los primeros de la larga>. Me coloco a un lado de la carretera para evitar molestar,  porque me van a pasar como un rayo. Y así es, ha sido verlos y no verlos. < Un momento…. ése de ahí atrás juraría que es Roque >.  Roque es un compañero del equipo Polar que también participaba y que en el primer puerto yo me he adelantado un poquito y aún no habíamos coincidido. < ¡ Inés¡… ¿Qué tal?> <Bueno… te diría que bien… pero… cansada> < Yo también… estoy fundido>. Decidimos ir juntos hasta el final de la carrera haciéndonos relevos e intentando «engancharnos» a cualquier «grupeta» que nos va alcanzando. Aguantamos como podemos (no nos queda otra), pero claro, aquí las cosas siempre pueden ir a peor y aparece el «repecho» que os había hablado antes. Ése que «esperaba» que no fuese rompe-piernas.  Pues adivinad…si antes íbamos mal… ahora vamos peor. Todo repecho tiene su bajada (el que no se consuela es porque no quiere), y ahora toca bajar y disfrutar. < Ya se ve Anoeta Roque>< Esto ya lo tenemos hecho… último kilómetro y estamos>. Ya se ve el arco de meta y un poquito antes siguen estando ellas… mis amigas dándome con sus ánimos el último empujón hasta finalizar.

Tengo la misma sensación que al inicio de la carrera,  pena,  pero con sonrisa. Pienso en todo lo que he vivido este año, las personas que he conocido. Lo afortunada que soy de tener gente alrededor como mis amig@s y familia … esos que ahí están  siempre, pase lo que pase. Esos que «soportan» tus rarezas, que se alegran de tus alegrías, que se emocionan con las cosas buenas que te pasan. Esos que cuando te ven tirada te ayudan a levantarte y si no lo consiguen… pues se tumban contigo hasta que lo consigas.

MIL GRACIAS.

» Que la vida me siga dando gente como vosotr@s»

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