10 ª Travesía BTT «La Pera», Rincón de Soto.

“Haz la corta»; » Yo siendo tú elegiría la corta en plan entrenamiento»;»Piensa que el próximo fin de semana esta la Indurain”… . Las vocecillas de la razón, me ha acompañado toda la semana antes de participar en la 10 edición de la Travesía BTT La Pera. Una cicloturista que se realiza en la localidad de Rincón de Soto (La Rioja), y que como ya va siendo habitual en todas las pruebas, presenta 2 recorridos.

Recorrido Corto. 46 km con 800 metros de desnivel positivo.

Corta rincon

Recorrido Largo. 66 km con 1200 metros de desnivel positivo.

larga Rincon

Así que, después de escuchar a las voces internas y externas, la idea principal es hacer el recorrido corto, pero (aquí el pero cobra más sentido, ya que la travesía se llama «La Pera»), he de decir, que de vez en cuando, miro el perfil del recorrido largo,  y aparece mi otro yo diciendo; «Inés, puedes hacer la larga en plan tranqui»; «Tampoco tiene tanto desnivel, y si la haces despacio…»; «Puedes tomártelo como una salida con la grupeta»… No lo pienso mucho y creo que mi decisión será «sobre la marcha», ya que, puedes elegir recorrido en el primer avituallamiento.

 

razon corazón 2

Comienza el día a las 6:00 de la mañana. Sé que es muy pronto, pero es la primera vez que voy a una marcha totalmente sola, así que, teniendo en cuenta mi facilidad para olvidar cosas y que últimamente se han alineado los astros para que surja cualquier imprevisto, prefiero ir con tiempo. Mientras desayuno, repaso mentalmente todo lo que me he preparado por si me he olvidado algo. Parece que todo está correcto, así que, emprendo la marcha.

Llego con bastante tiempo, aparco el coche, recorro las calles del pueblo hasta salir a la Calle Mayor, donde ya se ve el arco de Salida y a todos los voluntarios en sus «puestos» esperando con una gran sonrisa a los participantes. Recojo el dorsal, y me tomo un café tranquilamente en una cafetería, donde también hay algún que otro madrugador/a como yo. Después del café, voy hacia el coche para iniciar el ritual de preparativos previos a la salida.

A mi lado, aparca un coche, donde salen 2 personas, un hombre de unos 50 años con su hijo de unos 15, se me quedan mirando y veo que son Jose Antonio (jefe de mi amiga Natalia) y su hijo Pablo. Me acerco a saludar, y a los 5 minutos aparece Patxi, compañero de alguna que otra cicloturista (y amigo familiar desde hace muchos años), con su mujer Asun que viene de espectadora. Al final he venido sola, pero siempre encuentras a alguien conocido.

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A las 9:00 un cohete da la salida de la marcha, los primeros kilómetros son bastante llevaderos. En el kilómetro 5, aparece por mi espalda Pablo (el hijo del jefe de Natalia), miro un par de veces para atrás esperando a que aparezca su padre, pero nada, ni rastro de él, por lo que deduzco que Pablo ha abandonado a su padre a la primera de cambio. Le pregunto, y efectivamente, lo ha dejado atrás en el kilómetro 1. Pablo marca el ritmo, yo sólo me dedico a ir detrás de él y evitar ser yo la abandonada. Sobre el kilómetro 10, comenzamos con la subida,  a los 6 kilómetros, la cosa ya se pone un poco mas «chunga» y ya empezamos a resoplar. Un poco más adelante veo a uno de rojo que resopla casi tanto como yo. Se da la vuelta un par de veces y me va dando ánimos. A partir de ese momento, supe que iba a ser mi compañero de batallas,  mi «gregario», porque el sufrimiento que se comparte, une a las personas. Su nombre Jose María, 51 años, vive en Alfaro (La Rioja), con su mujer, que se acaba de iniciar en el mundo del ciclismo, solía salir en BTT pero ahora sale más en carretera (3 horas dan para mucho).

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Josema mi «gregario»

 

Comemos algo rápido en el avituallamiento (sobre el kilómetro 23), Pablo se queda a esperar a su padre porque hacen el recorrido corto, y ahora me toca a mi, decidir;  ¿corto o largo?. No es decisión fácil, la cabeza me dice una cosa, el corazón me dice otra…razóncorazón… Creo que debo consultarlo con mi «gregario».

Su respuesta es contundente:  «¡tira¡ súbete en la bici que tienes que llegar la primera del grupo de chicas».  Y nada, a los 3 segundos estoy pedaleando con el cacho de naranja aún en la boca. Me vengo enseguida arriba, soy fácil de convencer, siempre me pasa lo mismo. Así que, a darle caña y que sea lo que Dios quiera.

A medida que vamos rodando, hablamos de que él ha hecho la marcha las 10 ediciones que se ha celebrado, por lo que a partir de ahora, puedo cerrar los ojos y dedicarme a pedalear, porque  me va relatando piedra a piedra todo el recorrido: «ahora viene una bajada», «ten cuidado que aquí hay piedra suelta», «en esta bajada ponte a la derecha que hay mejor camino», «luego viene una senda»…. y así durante el resto del recorrido.

 

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Los últimos kilómetros son de llaneo, Josema ha tirado todo el recorrido de mi como un «jabato«, y aunque sé que no me va a decir nada, noto que va bajando la velocidad y su cara va cambiando poco a poco. Se toca las piernas,  resopla,  baja la velocidad, vuelve a resoplar…Todo apunta a que está viniendo «el hombre del mazo»  (siempre aparece… aunque esta vez no soy yo). Me coloco delante para hacerle relevo durante unos kilómetros, aparece una «grupeta», a la que intentamos unirnos, pero van demasiado rápido. Josema me dice que está empezando a tener calambres, saco una pastilla de sal que me ha quedado y se la doy. A los 10 minutos, parece que,  la pastilla o el efecto placebo  hacen su función y  empieza a tirar como una mula, haciéndome ir los últimos kilómetros a 170 pulsaciones, y  sin aliento, a la vez que me gritaba: «¡Disfruta de este momento Inés¡», «¡Disfruta¡». Y eso es lo que hice, disfrutar del momento y de la posibilidad de compartirlo con él. Porque aunque yo llegué la primera fémina, el trabajo fue de los 2.

Gracias Jose Miguel por compartir esta Marcha conmigo.

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«La cabeza sólo es una parte de ti; el corazón es el que da sentido a todo. Piensa menos, siente más»

Fdo: lalokalabici

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