V Marcha BTT Villa de OION 2018.

El año pasado me quede con las ganas, así que este no podía rechazar la invitación de Javi (fotógrafo que conocí gracias a la campaña de #polarrider) en participar en la V Marcha BTT Villa de OIÓN.

Tiene las mismas características que el resto de pruebas en las que llevo participando este año. Cuenta con 2 recorridos a elegir, uno corto de 41 kilómetros con 1100 metros de desnivel y uno largo de 61 kilómetros con 1750 metros de desnivel. Además, es una prueba puntuable para la II Chalenge Alavesa de BTT. 

No os quiero engañar, pero llevo más de un mes con bastante estrés  y  la motivación perdida por alguno de mis bolsillos. Tengo la «mala» suerte de ser de esas personas que alguna vez necesita algo más que pasión para poder llevar las cosas a cabo. Y ese «algo» se llama motivación. Todos tenemos épocas, días, horas e incluso segundos en los que estamos más o menos motivados que otros. Y lo peor de todo es que este factor puede variar en cuestión de segundos. Podemos estar al inicio de una prueba con las dosis al 100% y en cuestión de segundos y por circunstancias externas o internas que desciendan hasta estar completamente vacíos, o viceversa. Sea cual sea el caso, lo que tenemos que tener claro es que cuando no tenemos motivación,  la única solución es ponerse a buscarla como lok@s.

Y mirad por dónde, después de esta prueba la encontré. Me sentí como cuando te encuentras un billete de 5 € en una cazadora que hace tiempo no te ponías (iba a poner un billete de 50€ pero nunca me ha pasado, no sé cómo reaccionaría). No lo esperaba, y no por falta de ganas, sino porque la «antesala» a la salida no auguraba un buen final. Bueno, en realidad no auguraba ni un principio.

Comenzamos el día encontrándome aún a las 8:30 de la mañana sin haber salido de Logroño, cuando la salida de la prueba era a las 9:00. Llamo a Javi y le digo si me puede coger el dorsal porque voy justa y dudo que llegue a recogerlo. Me dice que lo va a intentar y que no me preocupe de nada (es un sol). Monto en el coche pensando que sabía el camino… pero resulta que no, y después de 3 vueltas a la misma rotonda decido poner el GPS.

Vale, 12 minutos hasta OION, perfecto. Voy conduciendo tranquilamente atravesando Logroño cuando escucho un…  ¡PUM!. Miro por el retrovisor y me parece ver una bolsa y pienso: <«será que al pasar con el coche por encima ha explotado»>. Y continúo tan feliz. Pero…. al acelerar veo que el coche como que no quiere correr, como que algo va mal, como….. que aceleras lo máximo y no tira. Más o menos cómo cuando se te aparece el hombre del mazo en la bici. Vamos, que a mí «Dama» (les pongo nombre a todos los vehículos) le ha entrado pájara.

Ahora el problema es: <«¿paro?…. o …. ¿No paro?»>. Pues sí, habéis acertado…. NO paro (no sé porque me gusta tanto el riesgo) y los 6 kilómetros que me quedan para llegar a OION se me hacen igual de largos que la  Gran Fondo La Mussara.

Durante el trayecto ya he llamado a mi padre (mi mecánico de confianza) y me dice que puede ser el «turbo de la inyección» que para mi en esos momentos es cómo si me hablasen en chino.

Llego, aparco, salgo como un cohete del coche, saco la bici, me pongo casco, zapatillas…. y al lío. Voy a la salida donde me espera Javi con el dorsal. Mientras me lo coloca, le cuento lo que me ha pasado y me dice que me tranquilice y que intente disfrutar de la Marcha.

 

Foto. Zubiko Photography

En poco más de 1 minuto dan la salida y comenzamos a recorrer las calles del pueblo. Los primeros 15 kilómetros mi cuerpo esta en la marcha pero mi cabeza esta en… el taller: < «¿Cuánto me costará el arreglo?…. ¿qué será?… buffff…. ¿Por qué me pasa todo a mi?»>. Así 15 kilómetros. Menos mal que aparece el primer sendero y mi pensamiento cambia a: <«Ten cuidado que hoy no es tu día y puede que salgas de aquí sin coche y sin dientes…»>. Supero los 3 kilómetros de sendero con la mente totalmente en la Marcha y con los depósitos de motivación en proceso de carga. Un poco de pista y me encuentro en el primer avituallamiento. Paro, como algo hablo con la gente y de nuevo a pedalear.

A los pocos metros otro sendero de esos que te dejan con la boca abierta, de los que enamoran y mientras los recorres sólo piensas en cuándo volver a recorrerlos. Bueno, también estoy pensando que es muy raro que Javi no esté aquí haciendo fotos porque es un paisaje espectacular y esto sólo indica una cosa… que aún queda algún tramo «más espectacular» (y no hablo de belleza). Nada más terminar, me encuentro con un señor: < «¿Corta o larga»…. «ehhh…… corta» >. Sí, se lo que estáis pensando y no es propio de mí, pero hoy mi único objetivo es recuperar sensaciones así que la mejor opción es ir a lo seguro… recorrido corto.

Miro el GPS y veo que vamos por el kilómetro 25 y mientras subo (porque después del maravilloso paisaje han puesto una «cuestaca» por supuesto) le pregunto al chico que estaba en el corte: < «¿Que queda?…. «la mitad¡»>. Me empiezo a reír y le vuelvo a preguntar: <«¿Queda mucho por subir?…. «ehhhh ….. no te quiero engañar… ¡Sí¡»>. Sí amigos, por fin alguien que dice la verdad en las carreras y no la típica frase de «una subidica más y ya todo bajada». Pues nada, paciencia y a seguir tragando kilómetros.

Foto. Zubiko Photography

Voy sumando kilómetros totalmente sola y empiezo a pensar que me he equivocado de camino. Menos mal que estoy viendo las balizas y eso es lo único que me indica que voy por buen camino (ojala en la vida también hubiera ¿verdad?… pero no, no hay. Tenemos la obligación de orientarnos o perdernos). 

Llego al segundo avituallamiento donde esta Asier (hermano de Javi… otro sol): <«Vamos Inés…. que no te queda nada… y vas muy bien»>. Si, si, pero…. que aún no veo a Javi con la cámara, esto huele a que queda tramo tecnico de narices. Y a los pocos kilómetros de pensarlo… ¡Zas¡ corte en el camino y…  PE-DA-ZO  tramo de técnica. Y… ¿A que no sabéis quién estaba allí?. Efectivamente, Javi y su cámara:<«Vaaaamosssss Inés…. Que lo estás haciendo de p*ta madre¡ «>. Yo muerta de la risa porque la otra vez que me grito así en La Rioja Bike Race me metí una leche del 15.  Así que me voy repitiendo; <«Inés, no te vengas muy arriba que hoy no es tu día»>. Pero mira, hasta en los días malos hay algún momento de gloria, y el mío parece que es este, porque lo supero sin ninguna complicación.

Voy recorriendo los últimos kilómetros de la Marcha con una sonrisa de oreja a oreja, viendo el pueblo cada vez más cerca, escuchando  al speaker que no indica otra cosa más que estoy apunto de cruzar la meta.

Y así es, termino contenta, feliz y con los bolsillos repletos de lo que venia buscando, la motivación que creía haber perdido.

Foto. Zubiko Photography

 

 «A veces creemos que hemos perdido algo cuando la realidad es que siempre ha estado ahí.

Lo único que  pasa es que no sabemos dónde la hemos dejado.

Así que:

BUSCA

BUSCA

y

RE-BUSCA

hasta que aparezca.»

 

 

Fdo: lalokalabici.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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