VOLCAT 2018. Etapas 2 y 3.

 

Son las 6:00 de la mañana y ya estamos en pie. Me gustaría decir que nos acabamos de despertar… pero no puedo. Desde las 4:00 de la mañana llevamos con un ojo abierto y con el otro cerrado «rezando» para que el aire y la lluvia paren. Sí, si en la primera crónica de la Volcat el frío era el protagonista, en esta todo hace indicar que va a ser el viento.

Siempre hay que mirar el lado positivo y aunque en este momento es complicado encontrarlo, nos quedaremos con que por lo menos hoy no hemos pasado frío. No creáis que es porque han subido las temperaturas, es gracias a Laura de +quebici que ayer después de la etapa  mientras me daba masajes y hablábamos de cómo había ido el día y la carrera, le conté lo mal que lo habíamos pasado por la noche con el frío. Y casualidades de la vida llevaba un saco de dormir en su coche y me lo prestó amablemente (benditas casualidades).

 

 

Etapa 2. Sábado 31 de Marzo.

Normalmente en este tipo de  competiciones el 2º día suele hacerse la etapa con más kilómetros y más desnivel (ya que estamos en Semana Santa que sea cierto lo de; <«Y al 3º día resucitó»>). Madre mía 75 kilómetros y casi 2000 metros de desnivel y… ¡Senderos¡. Ayer terminé con ganas de más, así que me da que  en  esta «Etapa Reina» (así suelen llamarla en este tipo de competiciones) y después de la sincronía que tuvimos ayer, ni el viento va a  hacer que no disfrutemos como enanos.

Mientras desayunamos y hablamos un poco de cómo vamos a afrontar el día y cuál va a ser la táctica de hoy. Nos preocupa muchísimo el aire porque mirando en la aplicación móvil, anuncian ráfagas de 40km. Sé lo que estáis pensando: < «Inés…. deberías estar acostumbrada a tu fiel amigo, a ese que te acompaña entrenamiento tras entrenamiento y del cual siempre te quejas… el… ¡cierzo!»> y sí, tenéis razón, debería estar acostumbrada pero creerme que «este» debe ser de la misma familia. Es HO-RRI-BLE y ya sabéis lo que pasa con el aire, a medida que van pasando las horas suele ir a más pero bueno… ¿Nos va a pegar a todos igual no?, así que menos quejarse y al lío.

Antes de dirigirnos a la parrilla de salida me llega un whasapp de mis amigas: < «Inés… ¿A qué hora crees que llegarás?»>. No sé si lo había comentado en la primera parte de la crónica pero mi cuadrilla está en una casa rural a 35 minutos de Igualada y hoy querían venir a vernos. <«Teniendo en cuenta el aire que hace…. y que son 75 kilómetros…. bufff … puede que nos cueste entre 6 – 7 horas»…. «OK… es por organizarnos la mañana y si podemos comer antes» …. «Claro, yo creo que llegaremos sobre las 15:00»>Todo preparado y con la alegría como bandera nos dirigimos a la salida.

 

A las 9:10 dan el pistoletazo de salida. Hoy no es tan rápida, los kilómetros de la etapa de ayer se van notando en las piernas, además de los  75 kilómetros que nos esperan por delante y por si fuera poco hay que sumar el viento de 3 pares de narices que hace. Creo que los más de 1000 participantes  tenemos la misma sensación: <«buffffff…. hoy vamos a sufrir más de lo que esperábamos»>.

Volvemos a recorrer los mismos primeros kilómetros de asfalto que el día anterior sin tardar en adentrarnos en nuestro hábitat natural de piedras y tierra. Es entonces cuando comenzamos a devorar kilómetros  sin sentido hasta encontrarnos en el kilómetro 10  la primera zona de senderos. <«Prima… comienza el Festival del Sendero… saca ese flow que llevas dentro»>. Y yo como soy muy obediente: <«Eso está hecho»>Comenzamos a bajar sin sentido, disfrutando como niñ@s pequeños. Miro el GPS y veo que queda 1 kilómetro para el primer avituallamiento: <«Javier… ¿seguimos táctica de ayer?»… «Sí, yo me adelanto, recargo botellines y cojo geles… tú en el avituallamiento que quieras parar me dices y paras…. no hay problema»>

Después de pasar el primer avituallamiento recorremos otros 15 kilómetros con unos  sube y bajas de esos que te hacen sentir que tienes cuádriceps e incluso gemelos. Llegamos al 2º avituallamiento del día y primero sólido, dónde Javier se vuelve a adelantar cogiendo algo de comida y rellena bidones de agua. Según el perfil a partir de ahora nos espera la parte más dura de la etapa, 21 kilómetros donde alcanzaremos la zona de mayor altitud y donde combinan  pista con senderos, siendo estos últimos los grandes protagonistas con zonas de hasta 4 kilómetros…. sí, «4 ki-lo-me–tra-zos» de sendero…. y lo mejor de todo… de bajada.

Sumando kilómetros y altitud  hasta llegar al punto más alto y…¡Zas¡ el señor viento que estaba pasando un poco desapercibido hace su aparición estelar. <«Madre mía pri….. ¿Qué es esto?…. Esto es PEOR que nuestro cierzo»>. La verdad es que no lo pienso demasiado ya que a mi mente ha venido  un pensamiento único <» Javier… con este aire… ¿Estará la tienda de campaña en su sitio o habrá salido volando hasta Murcia?>. Sólo espero que cuando lleguemos todo este en su sitio porque si no la «Etapa Reina» va a ser tener que recoger todo.

Seguimos con las piernas en la carrera y la mente… en la tienda de campaña. Llegamos a otro avituallamiento  líquido dónde una chica muy amable nos ofrece geles y agua para no tener que bajar de la bici. Javier se adelanta para cogerlos… no se ponen muy de acuerdo en si para…no para…. y …  ¡Al suelo¡. Ya me extrañaba a mí que hoy aún no se había caído. Ayer fue por la velocidad y hoy ha sido por la falta de ella.

Una de esas veces que no se te suelta la cala  y caes como un bloque de hormigón pensando:< «Por favor que no me haya visto nadie»> y sí, te ha visto hasta tu prima de Alicante. < «Ja, ja, ja…. lo siento por reírme  eh… pero es que has caído como una croqueta…. ¿estás bien?»…. «ja, ja, ja…. siiiii»>. Se va a montar en la bici para continuar la marcha y… <«¡Mierda¡…. se me ha roto el cordón de la zapatilla»…. «¿Que?…. no jodas tío»….»Sí… pero tu tira que yo me quedo aquí arreglándolo y ya te pillaré»>. Y nada, aunque no muy convencida… yo tiro.

 

En menos de 10 minutos ya lo tengo a mi vera:  <«¿Ya está?» … «Si»> pues entonces continuemos. Seguimos disfrutando al máximo hasta llegar al kilómetro 58 donde está el último avituallamiento sólido de la carrera. <«Javier…. aquí paramos que seguro que también hay pan con tomate y jamón»>. Y efectivamente … hay, pero no comemos. Estamos tan motivados que hoy no nos apetece, eso sí… unas gominolas caen. Nos montamos en las bicis y seguimos con los sólo 16 kilómetros que nos quedan para terminar. Van pasando los minutos y allí no aparece señal alguna de que nos queden 10 ó 5. <«Oye… ¿Soy yo a la única que se le está haciendo esto largo?»…. «No…. ya deberíamos haber pasado alguna señal no?» …. «Yo creo que sí… ayer pasamos la de 15 y luego la de 5… pero hoy aún ni la de 15»>.

Al poco tiempo de estas palabras pasamos la señal de 10 kilómetros, lo que nos hace esbozar una sonrisa y empezar a pedalear aún más rápido sin levantar casi la cabeza de la rueda continuamos hasta pasar la señal de 5 kilómetros. <«Vengaaa….. que ya no nos queda nada prima… ahora a tope hasta meta»>. Ya os he dicho que era obediente ¿Verdad?…. pues no sé porque ahora le he hecho caso.

Creo que llevamos más de 5 kilómetros y yo no veo meta y lo peor de todo es que voy muerta. <«Javier…. ¿Cuánto queda?» …. «Pues…. no sé, pero en teoría tendríamos que haber llegado ya»>. La teoría es una cosa y la práctica es otra, así que lo mejor en este caso es preguntar. Así que a la primera persona que vea le pregunto. Y allí que voy en «busca y captura» de algún voluntario que nos pueda ayudar. Ahí veo uno: <«Hola…. ¿Sabes cuánto nos queda?» ….. «Sí… 8 KILÓMETROS»…. «ehhh…. ¿Cómo?…. ¿8?»>. Creo que se me ha debido de cambiar la cara porque rápidamente ha añadido: <«Pero tranquilos….. que son de bajada»>.

Las cuentas no me salen pero son claras, pensábamos que nos quedaban menos de 5 y resulta que son 8. Y si las cuentas son claras la solución es más fácil aún… PEDALEAR (e intentar no pensar en el que puso la señal de 5 kilómetros). Por fin volvemos a pisar hormigón y a ver el arco de meta. Etapa Reina finalizada y mucho antes de lo previsto… ahora a ver cómo y dónde está la tienda de campaña.

 

Vamos hacia el campamento base y a lo lejos  veo vallas tiradas… una carpa partida por mil pedazos y en el suelo. Sólo puedo cerrar los ojos y empezar a pedir: <«Por favor…. por favor…. que nuestra tienda este en su sitio»>. Efectivamente la tienda está en su sitio (por ahora), pero los cabos se han soltado y tal cómo está pegando el viento o hacemos algo o empezamos con la cuenta atrás para que salga volando.

Vestidos aún de ciclistas empezamos a  atar los cabos por donde podemos, incluso en el coche<«Javier …. esto es un infierno…. vamos a salir volando»>. Pero entre tanto estrés me viene un momento de lucidez y pienso: <«¿Dónde están mis amigas?»>.  Claro, como hemos llegado más de 1 hora antes de lo previsto estarán comiendo así que les mando whasapp:  <«Chicas… ya hemos llegado… antes de lo previsto» …. «¿Ya?….ahora vamos»>. En menos de 10 minutos ya están ahí. <«Inés… ¿Porque no venís con nosotr@s a la casa rural? … sólo estamos a 35 minutos»>. Ni un segundo tardamos los 2 en contestar al unísono <«¡ Sí !»>. En menos de 5 minutos ya está la tienda de campaña totalmente desmontada y yo pensando en que por fin vamos a dormir CALIENTES.

(Permitirme un pequeño paréntesis pero… Tengo la mejor Peña del Mundo… no son muy deportistas pero…. para arrimar el hombro y dar amor… las PRI-ME-RAS).

 

Después de cenar todos en familia, nos vamos a descansar también en familia. Me toca compartir cama con mi primo. Me recuerda a cuando éramos pequeños y dormíamos TODOS los primos (y somos unos cuantos) en el salón de casa de mis abuelos. Lo único que cambia es que en aquel tiempo mi primo, seguro roncaba menos.

 

ETAPA 3. Domingo 1 de Abril.

Me despierto con la cara hinchada… tranquilos… todo apunta a que es de lo bien que he dormido. Aunque son las 6:00 de la mañana la alegría y el buen humor están presentes mientras desayunamos. No sé si es porque es última etapa, por cómo estamos realizando las etapas, por lo bien que hemos dormido….o porque estamos desayunando en pantalón corto.

Preparamos todo, cargamos las bicis y  vamos dirección Igualada. En poco más de 30 minutos ya estamos aparcados y encima del rodillo calentando.  Hoy toca etapa corta y divertida, 39 kilómetros con 900 metros de desnivel que después de lo que nos hemos «tragado» estos días  va  a ser como estar en el paraíso.

Salida puntual como los días anteriores. Se nota que tod@s llevamos kilómetros y desnivel en nuestras piernas porque el ritmo de salida es bastante lento. Los primeros kilómetros son los mismos que en la Primera Etapa así que empezamos a coger un poco más de confianza y velocidad. Van pasando los kilómetros sin darnos cuenta y en menos tiempo de lo previsto nos encontramos con el primer avituallamiento líquido. Seguimos misma táctica que los días anteriores para continuar con lo más divertido del día de hoy. ¡Casi 10 kilómetros de senderos! Sí, habéis oído bien… si el otro día eran 4 kilómetros y lo pasamos de miedo, hoy con 10 lo vamos a pasar de muerte.

Llegamos al kilómetro 27 donde se encuentra el primer y único avituallamiento sólido. <«Javier… en este paramos que sólo hay uno y hoy es para disfrutar»>. Nos lo tomamos con calma, sólo nos faltó el postre y el café. Volvemos a la carrera con la intención de devorar los pocos kilómetros que nos quedan y así es, vamos pasando gente y parejas hasta encontrar a una pareja que la llevábamos en la clasificación general a 9 minutos. Se lo que pasa ahora por la cabeza de mi primo así que:< «Javier… con cabeza que mis patas van justas y aún quedan unos 10 kilómetros»… «Que siiiii….. pesada…. tu vete diciéndome y yo reduzco o acelero»>. Me dice pesada porque ayer le pegue la bronca del siglo. Se lanza enseguida si ve a un ciclista delante y ayer en los últimos kilómetros me llevo con la lengua arrastras intentando alcanzar a una pareja.

Hoy se porta mejor y soy yo la que le va diciendo <«Un puntito más…. venga… aguantamos….un poquito más»> y así hasta que finalmente los pasamos. En nada ya vemos la señal de los 5 kilómetros <«Prima va… ahora ya hay que darlo todo»… «Venga va… ¡Al lío¡ >.

En poco más de 15 minutos empezamos a escuchar la música y ver el arco de meta. Después de  3 días, 176 kilómetros, 4400 metros de desnivel, un sin fin de senderos y una compañía INMEJORABLE por fin podemos decir que somos finisher de Volcat 2018.

 

 

«Cuando 2 personas comparten la misma pasión se llega a la sincronía perfecta haciendo que lo que hasta hoy eran  puntos débiles se conviertan en fortalezas»

 

Fdo. lalokalabici.

 

 

 

 

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